“Todo buque mantendrá en todo momento una vigilancia apropiada por la vista y el oído, así como por todos los medios disponibles que sean apropiados a las circunstancias y condiciones prevalecientes, de modo que se pueda hacer una evaluación completa de la situación y del riesgo de abordaje.”
Esta es la Regla 5 de COLREG—el requisito fundamental para la prevención de abordajes marítimos. Para buques comerciales con guardias de puente dedicadas y tripulaciones profesionales, es alcanzable. Para navegantes recreativos, particularmente aquellos en travesías largas o navegando con tripulación reducida, es una ficción legal que crea paradojas peligrosas.
El Estándar Comercial vs. la Realidad Recreativa
Los buques comerciales interpretan la Regla 5 a través del prisma de operaciones profesionales: vigías dedicados, horarios de guardia estructurados y cadenas de mando claras. La ley fue escrita teniendo en mente este modelo, y los litigios por abordajes a menudo dependen de si se siguieron los procedimientos apropiados de vigilancia.
Pero los navegantes recreativos operan en una realidad completamente diferente. Una pareja en un velero de 40 pies cruzando un océano no tiene el lujo de vigías dedicados. Son cocinero, navegante, trimador de velas, mecánico y oficial de guardia—a menudo todo a la vez. La idea de mantener una “vigilancia apropiada por la vista y el oído” en todo momento no es solo difícil; es fisiológicamente imposible.
La Paradoja del Navegante Solitario
Los navegantes solitarios enfrentan la versión más cruda de esta imposibilidad. Por definición, no pueden mantener una vigilancia continua mientras duermen—sin embargo la ley requiere vigilancia “en todo momento.” La comunidad marítima reconoce esta realidad (las travesías oceánicas en solitario son comunes y celebradas), pero el requisito legal permanece inalterado. Un navegante solitario está, legalmente hablando, siempre en violación de la Regla 5 cuando cierra los ojos.
El Problema de la Fatiga: Capacidad Cerebral Bajo Estrés
Incluso cuando los navegantes están técnicamente “de guardia,” su capacidad cognitiva varía dramáticamente con los niveles de fatiga. La investigación sobre privación de sueño muestra que el rendimiento mental se degrada catastróficamente después de vigilia prolongada:
- Después de 17 horas despierto: Rendimiento cognitivo equivalente a 0.05% de alcohol en sangre
- Después de 24 horas despierto: Equivalente a 0.10% de alcohol en sangre (legalmente ebrio en la mayoría de jurisdicciones)
- Microsueños: Lapsos breves de 3-15 segundos en la conciencia que ocurren involuntariamente cuando se está severamente fatigado
Ahora considere al navegante recreativo en el cuarto día de una travesía, funcionando con sueño fragmentado, tratando de interpretar ecos de radar complejos o blancos AIS mientras gobierna manualmente a través de una ruta de navegación comercial. Su cerebro no está operando a capacidad completa—está funcionando con reservas, con tiempo de reacción degradado, juicio deteriorado y conciencia situacional reducida.
La cruel ironía: la Regla 5 exige que este navegante exhausto mantenga una “evaluación completa de la situación,” precisamente cuando su cerebro está menos capacitado para hacerlo.
El Eslabón Más Débil: Tripulación Inexperta Bajo Presión
En muchos buques recreativos, la “tripulación” es un cónyuge, amigo o niño con experiencia marítima limitada. Cuando el patrón experimentado necesita descanso, esta persona menos experimentada toma el timón. Son legalmente responsables de mantener la misma “vigilancia apropiada” que un oficial de puente profesional, a pesar de potencialmente tener:
- Comprensión limitada de las luces de navegación y reglas
- Sin entrenamiento en interpretación de radar o AIS
- Experiencia mínima juzgando velocidades y rumbos de buques
- Altos niveles de estrés por la responsabilidad
El resultado es predecible: el eslabón más débil en la cadena de vigilancia no es la falla del equipo—es la capacidad humana bajo condiciones del mundo real.
La Trampa de “Todos los Medios Disponibles”
El requisito de la Regla 5 de usar “todos los medios disponibles apropiados a las circunstancias prevalecientes” crea un incentivo legal perverso. Mientras más equipo de seguridad instale, mayor es el estándar al que se le juzga.
Se espera que un barco con radar, AIS, piloto automático y plotter use todo efectivamente. Si ocurre un abordaje y la investigación muestra que el radar no fue sintonizado apropiadamente o la alarma AIS no fue configurada, el patrón puede ser encontrado negligente—incluso si estaba exhausto por días en el mar.
Mientras tanto, un barco con electrónica mínima enfrenta expectativas más bajas. Solo se les requiere usar lo que está “disponible,” y si nada sofisticado está a bordo, el estándar legal baja acordemente.
La Paradoja del Equipo
Más equipo de seguridad puede realmente aumentar la responsabilidad legal sin aumentar proporcionalmente la seguridad—particularmente cuando la tripulación está demasiado exhausta para usarlo efectivamente. Un navegante descansado con binoculares puede ser más seguro que un navegante exhausto luchando con ecos de radar complejos y filtrado de blancos AIS.
El Dilema del Navegante Somnoliento
Aquí está la pregunta fundamental que la Regla 5 no aborda: ¿Qué es más seguro—un navegante privado de sueño manteniendo una guardia técnicamente “continua,” o un navegante bien descansado que durmió por 3 horas?
La ley exige lo primero. La fisiología sugiere que lo segundo es mucho más capaz de responder a una emergencia real.
Un navegante que no ha dormido en 20 horas, mirando instrumentos con comprensión deteriorada, podría cumplir la casilla legal de “mantener vigilancia.” Pero cuando emerge un riesgo real de abordaje—un objeto oscuro en el agua, una maniobra inesperada de buque, falla de equipo—su tiempo de reacción, juicio y coordinación física están todos comprometidos.
El navegante que durmió por 3 horas, despertando renovado para encontrar un blanco de radar a 5 millas, tiene probabilidades mucho mejores de ejecutar una prevención de abordaje efectiva—a pesar de haber violado la Regla 5 al no mantener guardia continua.
¿Cómo Sería un Estándar Realista?
La Regla 5 necesita reconocer los límites fisiológicos de la navegación recreativa con tripulación pequeña. Un estándar más honesto podría verse así:
- Reconocer requisitos de descanso: “La vigilancia debe mantenerse excepto cuando el descanso de la tripulación sea necesario para operación segura”
- Guardia asistida por tecnología: Aceptar que los sistemas automatizados de prevención de abordajes (alarmas de radar/AIS) son la única solución práctica para navegantes solitarios/con tripulación reducida
- Enfoque basado en riesgo: Estándares de vigilancia más altos en aguas congestionadas, requisitos reducidos en océano abierto
- Consideración de capacidad de tripulación: Estándares legales que consideren el tamaño de tripulación y nivel de experiencia
Hasta que las Reglas Cambien…
Los navegantes recreativos quedan navegando una contradicción imposible: cumplir con una regla que es fisiológicamente inalcanzable, o aceptar que están técnicamente en violación cuando descansan.
La verdadera solución de seguridad no es pretender que los humanos pueden mantener vigilancia continua por días. Es diseñar sistemas que funcionen con las limitaciones humanas—alarmas de guardia automatizadas, horarios de descanso prácticos, gestión de tripulación que priorice la capacidad cognitiva sobre el cumplimiento legal.
Porque el navegante exhausto, tratando desesperadamente de mantenerse despierto para satisfacer la Regla 5, es mucho más peligroso que el navegante descansado que durmió cuando fue necesario y despertó con la claridad para manejar una emergencia real.
La ley dice “en todo momento.” La biología dice “eso es imposible.” Los navegantes inteligentes escuchan a la biología.





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